Pronto los niños y niñas entrarán nuevamente a clases y este suceso que se repite después de cada temporada de vacaciones y que no deja de ser muy, pero muy interesante, en muchos de ellos provoca situaciones de estrés que se manifiestan con miedo, inseguridad o mucha tensión que pueden afectar la salud.
Los primeros días, siempre son decisivos para su desempeño escolar durante todo el año.
¿QUÉ PROVOCA EL ESTRÉS EN LOS NIÑOS?
Temor:Si es la primera vez que van a la escuela. Sobre todo por la separación de los padres, la incertidumbre de un “supuesto abandono”el desconocimiento de lo que es un sistema educativo, el conocer a un maestro o maestra que quién sabe cómo será y el enfrentamiento con muchos otros niños y niñas desconocidos. La disciplina que de alguna forma se rompe durante las vacaciones y que acarrea presiones a todos los familiares.
El reencuentro con los amigos queridos, pero también con los compañeros que no caen bien o peor aún con los que se tuvo algún pleito durante el año anterior.
La emoción de estrenar mochilas, uniformes, libros y todo tipo de útiles escolares que se presumirán a los demás.
La aversión a las tareas escolares.
Experiencias previas no gratas en la escuela o con pasados maestros o compañeros.
La presión en la escuela, la casa, las clases especiales y el control del tiempo minuto a minuto.
Es importante comprender que las vacaciones han permitido el cambio de ciertos hábitos, tanto alimenticios como del sueño, así como en la disciplina y los horarios, por lo que es necesario que se vayan ajustando poco a poco, antes del tan ansiado y a la vez tan temido día de regreso a clases.
Durante las vacaciones solemos hacer visitas al Golden Gate Park de San Francisco
RECOMENDACIONES
Conversar con los niños sobre la importancia del regreso a la escuela y determinar con ellos lo que se espera de este año y cómo piensan lograrlo.
Presentar el regreso a clases como algo positivo y muy importante.
Escuchar sus temores, dudas, intereses y expectativas con mucha atención y orientarlas respetuosamente en todo momento.
Establecer y respetar los horarios para levantarse, dormirse, alimentarse, tomar clases especiales, hacer tareas y jugar o entretenerse.
Responsabilizarlos sobre el cuidado de sus útiles escolares, el arreglo diario de sus uniformes o ropa de escuela, así como de la solución de sus tareas escolares para evitar el desorden que es causante muchos problemas y tensiones familiares.
Supervisar bien su desayuno que es el principal alimento que les permitirá concentrarse y aprender bien durante toda la mañana. Aunque la escuela ofrezca desayuno, ya que muchas veces los niños no comen en la escuela.
Prestar atención de todos los cambios posibles de conducta o actitud que puedan ser manifestaciones de algún problema no resuelto en la escuela o en su vida personal. Considerar que los problemas para ellos son tan grandes e importantes, como lo son los nuestros.
Tener todo listo para que las prisas no sean otro motivo de estrés, salir a tiempo para evitar el tráfico, llegar puntuales a la escuela y mostrarse contentos en todo momento.
ATENCIÓN
Durante el año escolar hay que vigilar conductas que nos pueden indicar que los niños y niñas no se encuentran bien en la escuela, como:
Llorar todos los días al llegar a la escuela.
Orinarse cuando ya han logrado controlar este reflejo.Por ejemplo: Fingir o presentar dolor de estómago, cabeza, náuseas y otros todos los días.
Sentirlos desmotivados y tristes cada vez que salen de la escuela.
Quejarse continuamente ante los padres sobre la conducta de maestros o compañeros.
- Presentar algún signo de violencia o golpe.
- Detectar baja de calificaciones sin motivo aparente.
¿QUÉ HACER ANTE ESTAS SEÑALES?
Escuchar a los niños y niñas, atender a sus quejas y darles credibilidad hasta que se demuestre lo contrario.
Hablar con maestros y directores y comentar los cambios de conducta inesperados.
Denunciar cualquier hecho de violencia.
Ayudarlos y orientarlos en sus requerimientos.
Estimularlos y felicitarlos ante sus éxitos y orientar sus fracasos y errores para que aprendan de ellos.
Debemos recordar que serán muchos los años que los niños estarán en la escuela y que ésa debe ser una etapa de aprendizaje saludable y placentera y no de angustia y temor. Que sepan que cuentan con el apoyo y orientación de los padres lo cual les dará seguridad y los motivará a seguir adelante.
Si tiene alguna pregunta o interés en otro tema envíe su mensaje a rosapascual@aol.com